MARCO
DOCTRINAL
La iglesia como pueblo de Dios y cuerpo de Cristo, constituye
desde la resurrección del señor por la acción
del Espíritu Santo, la realidad dentro de la cual
empieza a realizarse la manifestación definitiva
del reino de Dios.
Para la misión de ser semilla y fuerza activa del
reino de Dios, Jesucristo ha dotado a su iglesia con la
multiforme presencia del Espíritu. Esta misión
tiene como amplio escenario la humanidad total: la iglesia
asume los valores auténticos de todas las culturas
y penetra todas las instituciones que contribuyen al crecimiento
espiritual del hombre.
Entre estas instituciones deben destacarse preferencialmente,
las que imparten educación mediante la cual se difunde
la cultura, se comunica la ciencia y se fortalecen los valores
que acreditan la dignidad humana.
Por ello la presencia de la iglesia dentro de las instituciones
educativas, máxime en un contexto humano como el
nuestro en el que la casi totalidad de los miembros discentes,
docentes y administrativos son y se confiesan católicos,
es algo prácticamente indispensable y natural. De
esta manera la albor del capellán tiene una importancia
trascendental.
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