La inseguridad, la ansiedad, la falta de orientación y conocimientos científicos, hacen que la sexualidad humana sea frustrante, represiva, que se exprese de manera agresiva e irresponsable.
Las conductas saludables, más que reglas o normas son formas de vida responsables.
Para desarrollar conductas saludables se debe:
Mantener estrictas normas de higiene, antes y después de encuentros genitales.
Armonizar los sentimientos y los hábitos con una vivencia de la sexualidad sana, segura y responsable.
Evitar el uso de drogas adictivas.
Vivir la sexualidad con una sola pareja sana.
Promover el diálogo y la reciprocidad con su pareja.
Expresar sentimientos de aceptación o disgusto de manera asertiva, en todas las vivencias de su sexualidad.
Reforzar su autoestima.
Valorar su intimidad, diferenciando que hace parte de lo privado y de lo público.
Identificarse consigo mismo.
Reforzar la confidencialidad y diálogo con los hijos, hablando de temas sexuales con respeto y naturalidad.
Hacer del respeto y la autenticidad, una actitud en la vida de pareja.
Ser coherentes, manejando la concordancia entre lo dicho y las actitudes.
Estar dispuesto a informarse, formarse y compartirlo.
Difundir la promoción de valores, actitudes y comportamientos que propendan por la vivencia de una sexualidad sana y placentera.
Garantizar el reconocimiento, respeto y ejercicio de los deberes y derechos sexuales y reproductivos.